Durante buena parte de nuestra vida laboral pensamos en crecer profesionalmente, comprar una casa, viajar o darle estabilidad a nuestra familia. El retiro suele quedarse para después.
Y es comprensible. Cuando faltan veinte o treinta años, ahorrar para esa etapa no siempre parece urgente.
Pero hay una pregunta que vale la pena hacernos desde ahora: ¿cómo queremos vivir cuando dejemos de trabajar?
Un Plan Personal de Retiro, también conocido como PPR, es una herramienta diseñada para construir un patrimonio que podamos utilizar durante esa etapa de nuestra vida.
¿Cómo funciona un PPR?
En términos generales, consiste en realizar aportaciones que se destinan al ahorro o inversión para el retiro, conforme a las características del producto contratado.
Algunos planes permiten hacer aportaciones periódicas, otros ofrecen mayor flexibilidad y sus estrategias de inversión pueden ser diferentes.
Además, ciertos PPR pueden ofrecer beneficios fiscales cuando cumplen los requisitos establecidos por la legislación mexicana.
¿Conviene empezar desde joven?
Comenzar con anticipación permite distribuir el esfuerzo de ahorro durante más años y aprovechar el potencial de crecimiento de las inversiones a largo plazo. No significa que sea demasiado tarde para empezar después, pero sí que el tiempo puede jugar a nuestro favor.
Antes de elegir un PPR es importante revisar los costos, plazos, restricciones para disponer del dinero, riesgos de inversión y condiciones fiscales.
También conviene tener claro que un PPR no sustituye necesariamente a una AFORE ni todos los planes ofrecen rendimientos garantizados.
El objetivo es construir un plan realista que puedas mantener y que esté alineado con la vida que deseas tener en el futuro.